• Ohamie Aviles Santiago

¿Viva o Cadáver?

Cerca de la hora de almuerzo estamos haciendo una línea de espera para entrar a una farmacia y detrás de nosotros está esta mujer de edad madura y conversamos casualmente con ella. Nos cuenta que va a pagar el deducible de sus medicamentos con el dinero que le queda en su cuenta bancaria y que no tiene qué comer hoy ni cómo pagar su vivienda este mes. Al ser atendidos nos despedimos diciéndole: “Adiós, fue un placer conversar con usted. Que tenga un buen resto del día; que sus cosas continúen mejor, ya verá el Señor nunca llega tarde, le proveerá”, pero no le dimos una ofrenda, ni alimento ni le ofrecimos alternativas para remediar su situación económica. Nos fuimos y allí se quedó esa necesidad a nuestras espaldas sin alternativas.

Podemos justificarnos diciendo: Dios mío, quiero ser bueno, pero si me pongo a darle dinero a todo el que pide o necesita, me voy a quiebra.

Pregunta: ¿Eso hubiese dicho Jesús? ¿Puede nuestra fe salvar a alguien?

Hoy día estamos viviendo una rutina de vida cargada de trabajo, quehaceres, responsabilidades y muchas actividades que nos mantienen ocupados y entretenidos. Mucho de lo que hacemos es justo y muy necesario, pero es importante que no olvidemos incluir en nuestra agenda de vida el deseo de amar y procurar que nuestro prójimo esté bien. Somos hijos de un Padre bueno que nos envió a nuestro hermano mayor para rescatarnos de lo peor. Si ese es nuestro modelo de vida, debemos anhelar TODOS los días poder colaborar en la vida de alguien para que mejore. En nuestro corazón debe nacer, crecer y multiplicarse el deseo de amar y de ayudar. Nuestra fe en Jesús por sí sola no es suficiente, está muerta y es inútil a menos que produzca buenas acciones.

Enfatizaré en esto: Muchos de nosotros ayudamos al prójimo por la naturaleza de nuestro trabajo, pero recordemos algo: ¡por eso nos pagan! Muchos de nosotros ayudamos al prójimo porque nos enseñaron que es un deber cristiano. No está mal saberlo. La pregunta es: ¿Cuánto anhelamos y disfrutamos ayudar a otros dentro y fuera de nuestras labores cotidianas? ¿Escuchamos la necesidad sin contestarle con “clichés”? ¿Tomamos tiempo de nuestra ajorada agenda y tenemos una conversación simple con conocidos dejando nuestro celular en la cartera o en el bolsillo? ¿Accionamos, damos, compartimos, gestionamos ayuda o contactamos a estas personas con ayudadores por amor?

Con palabras hermosas alegramos, pero no llenamos el bolsillo del necesitado. Con palabras inspiradoras alentamos, pero no damos de comer al hambriento, con palabras poderosas impactamos, pero no abrazamos al falto de afecto. Con palabras elocuentes impresionamos, pero no sanamos al enfermo. Dice la Palabra: Queridos amigos, ¿creen que llegarán a alguna parte si aprenden todas las palabras correctas, pero nunca hacen nada? ¿El mero hecho de hablar de la fe es indicativo de que una persona realmente la posee? Santiago 2:14 MSG

Caminantes al Cielo, nuestra fe en Jesús es convicción que se refleja en acción. Que TODO lo que hagamos nazca del Amor que vive en nosotros. Que exista sacrificio de amor, acción en humildad y la honesta milla extra para bendecir. Si el espíritu de Dios vive en nosotros no será una carga ni será difícil decir y practicar una fe en Jesús viva y eficaz. Dice Santiago 2:26 (MSG): En el momento en que separas el cuerpo y el espíritu, terminas con un cadáver. Si separas la fe y las obras, obtienes lo mismo: un cadáver. Mostremos una fe viva. ¡Bendiciones en extremo!

Escrito por Ohamie Avilés Change in Life Ministries


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